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Escritura en Espejo

By diciembre 2, 2014marzo 18th, 2016No Comments

Para muchos, es conocido el hecho de las notas de escritura en espejo del genio, inventor, pintor, escultor, músico, ingeniero y científico Leonardo da Vinci, de las cuales se han dado varias teorías sobre las causas. Sin embargo, muchas de estas teorías, son solo especulaciones, la escritura especular como la llaman es fácil de leer usando un espejo, por lo tanto, no es un método confiable para proteger escritos, además de que en su época eran pocas las personas que dominaban la escritura.

Lo que sí se puede suponer es que, si alguien tiene la suficiente flexibilidad mental como para escribir en este tipo de escritura (no es nada fácil, traten de escribir en espejo, la palabra helicóptero) también podrá mostrar elevados niveles de creatividad. Vale aclarar que ahora se sabe que Leonardo no era zurdo sino ambidiestro, condición que sí ha demostrado, facilita aprender a escribir en espejo.

La escritura en espejo es bastante común en los primeros años del aprendizaje de la lecto-escritura, por lo que no es correcto, considerar a un niño como disléxico por este hecho, los niños entre 4 y 7 años, suelen escribir de esta forma, aunque lo más frecuente es la inversión de letras como la p, q, b, d, más que palabras u oraciones completas. Pepe y Bere recién evaluaron a un pequeño de poco más de 7 años que hasta su nombre escribe totalmente en espejo, lo cual no lo vemos tan frecuente.

La mayoría de las teorías coinciden, que esto se debe a que el niño en esta edad, aún no ha establecido la lateralidad, ésta se empieza a activar de los 3 a los 5 años y se termina de desarrollar hasta los 10 o 12 años que es cuando se establece la direccionalidad, por lo que este problema debe ser superado aproximadamente entre los 7-10 años de edad. La mayoría de los niños pasan por esta fase sin presentar dificultad para superarla.

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En el caso de que la lateralidad no esté definida en el período pre-escolar, habrá que desarrollarla para que, al empezar la primaria, el niño tenga unas referencias claras de orientación y suficientemente bien organizadas y su sistema visual-perceptual le permita percibir las simetrías entre las letras, de esta forma comprenderá letras particularmente complejas que solo cambian por la dirección hacia la derecha o hacia la izquierda o hacia arriba y hacia abajo como lo son la b, d, p,q.

No existe hasta el momento una explicación definitiva sobre las causas de este fenómeno, existen varias hipótesis que es bueno conocer y que deben ser tomadas en cuenta para programar el trabajo terapéutico que ayude a superar las manifestaciones originadas por este problema.

Causas posibles:

  • Lateralidad cruzada y/o Lateralidad Zurda.
  • Es Genético.
  • Falla en la adquisición de Dominancia Hemisférica (no dominancia lateral).

La dificultad para la orientación de las letras no se presente en todos los casos de lateralidad cruzada o zurda, pero sí es común en lateralidad contrariada y ambidiestros.

En el caso de los niños ambidiestros, normalmente también presentan dominancias oculares mixtas, de manera que se debaten entre una dominancia y otra, entre un sistema de información y otro, en las que los dos ojos compiten para tomar la dirección, lo que produce confusión y entrada desordenada de códigos debido a que los hemisferios cerebrales encargados de la coordinación de actividades sensoriomotrices entran en conflicto entre sí.

Por lo tanto, es importante desarrollar no solo un predominio manual sino también visual para ayudar al Sistema Nervioso y al niño a tener una referencia clara del espacio y dirección para organizar e interpretar los códigos a nivel gráfico.

Existen 3 tipos de dominancia ocular: sensorial, motora y preferente.

Cuando hablamos de ojo dominante, al que también debería empezar a llamarse ojo “referencial” o bien ojo “pre-dominante”

El ojo con el que un niño mira por un orificio o un caleidoscopio se definirá como el referente motor, ya que éste será el preferido pero no siempre será el ojo dominante.

El ojo dominante sensorial es el que integre mayor intensidad del estímulo y es el más importante en aquellas funciones en que prevalece la sensorialidad sobre la motricidad, por ejemplo, la lecto-escritura.

Los ojos son una de las ventanas que el cerebro abre al exterior, y desde esta perspectiva, cuando se valore el predominio visual sensorial, estamos averiguando cual es el hemisferio cerebral que más información integra. Cómo dato curioso, si ustedes prueban a caminar con los ojos cerrados en un espacio abierto (sin tequilas adentro), comprobarán que tienden a desviarse a la derecha si son  zurdos y a la izquierda si son diestros.

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https://aprendizajeyvision.

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